CADA DIA LAS ESCRITURAS: EL LIBRO DE 1 SAMUEL

 



1.- 1 Samuel 1, 1-11: Elí y Samuel. Dios nos presenta la familia en la cual va a nacer Samuel. Dos mujeres: Penina y Ana, las consecuencias en esa casa: continuas disputas, Penina la "rival" (o enemiga) de Ana. Cada año, Elcana subía con su familia a Silo, lugar en que Jehová había puesto la memoria de Su nombre, se hallaba el arca y los sacerdotes. Ana trae su aflicción y la expone a Dios en oración en lugar de responder. Nos oirá el "Dios de toda consolación" (2 Corintios 1, 3).

2.- 1 Samuel 1, 12-28: Dios no contesta las oraciones que tienen como objeto nuestra propia satisfacción (Santiago 4, 3). Cuando nuestro blanco es su gloria, nunca dejará de concedernos lo que pedimos (Juan 14, 13). Es el caso de Ana, pidió un hijo para que fuese un siervo de Dios "todos los días de su vida". El más grande deseo de los padres cristianos debe ser que sus hijos, desde su niñez, sean consagrados al Señor Jesús. 
"Pedido a Dios" será, el nombre del pequeño Samuel.

3.- 1 Samuel 2, 1-11: Ana no deja de agradecer a Aquel que le concedió su pedido. Para ella, es la ocasión de alabar a Jehová con un hermoso cántico. La santidad de de Dios, su sabiduría, su poder, su justicia, exalta la gracia (Ana significa gracia), pues ella es objeto que levanta gracia al pobre miserable (usted y yo) del polvo, imagen de la muerte, y del "muladar" del pecado. Las últimas palabras de este cántico hacen referencia al poderoso Rey, al "Ungido": el Señor Jesús.

4.- 1 Samuel 2, 12-26: Ana se separó de su pequeño hijo quien habita con Elí en Silo, en la presencia de Jehová. Este niño que sirve y los hijos de Elí, ya adultos, cuya mala conducta era un escándalo para el sacerdocio. Ustedes, los mayores, cuiden el ejemplo que dan a los más pequeños que están a su alrededor y a los más jóvenes, no se dejen influir por la mala conducta de ciertas personas mayores o de quienes con su mal comportamiento niegan a Cristo. Un niño puede servir al Señor y puede parecerse a Jesús (Lucas 2, 52).

5.- 1 Samuel 3, 1.21: Desde su niñez, Samuel pertenecía a Jehová y le servía. Pero, le faltaba el conocimiento personal del Señor, no tener una relación personal con el Salvador. El caso de muchos jóvenes cristianos; por eso deben pedir al Señor Jesús que se les dé a conocer cada vez mejor. ¡Dios nos habla! por medio de la Santa Biblia. La actitud de Samuel es la que debemos tomar cada vez que abrimos nuestra Biblia: "Habla, porque tu siervo oye"(v. 10). "Jehová es; haga lo que bien le pareciere"(v. 18).

6.- 1 Samuel 4, 1-11: El pueblo, en su triste estado, va a necesitar una disciplina de parte de Jehová. Los filisteos serán los instrumentos de Dios para enseñarles duras lecciones. No puedo daros la victoria a causa de vuestros pecados. Empezad por humillaros. El pueblo de ningún modo se preocupa por lo que piense Jehová. Pues, la primera derrota no les enseña nada. Tantas personas llamadas cristianas creen que pueden disponer de Dios a su antojo. Hacen su propia voluntad y al mismo tiempo apelan al Señor con bastante estrépito. El hermoso nombre de Cristo está a menudo asociado a un mal conocido, pero del cual uno no desea apartarse. 

7.- 1 Samuel 4, 12-22: Los cálculos fueron erróneos. La presencia del arca en medio del pueblo calamitoso no impide el desastre. El arca es tomada, el enemigo captura su bandera, al mismo tiempo el sacerdocio es herido de muerte: Ofni y Finees mueren. El arca santa, la gloria de Israel, se ha ido. Al llamar a su hijo Icabod anuncia la oración fúnebre de su pueblo. 

8.- 1 Samuel 5, 1-12: Jehová permitió que el arca cayera en manos de los filisteos. Cada uno busca deshacerse de ese objeto tan peligroso, enviándolo a los demás. El arca siempre es la hermosa, los demás deben enterarse, por boca del mismo Señor, que verán "al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo" (Mat. 26, 64).

9.- 1 Samuel 6, 1-13: Los filisteos tienen sólo un pensamiento deshacerse lo más pronto posible de un Dios tan temible, una escena del evangelio de Marcos: el poder del Señor acaba de librar a Legión. El mundo no pudo soportar la presencia del Señor, porque Su perfección lo juzgaba. Los filisteos reconocen el indiscutible poder del Dios de Israel. El carro que la lleva se dirige en línea recta hacia la frontera con Israel, tirando de él unas vacas que contrariamente a los instintos naturales, se alejan de sus crías.

10.- 1 Samuel 6, 14-21; 7, 1: Los habitantes de Bet-semes tienen el honor de recibir el área. Dios no tolera ninguna curiosidad profana respecto a él. Los filisteos, deseando deshacerse del arca por considerarla demasiada santa para ellos. Ciertos cristianos prefieren alejar al Señor de su pensamiento y de u vida. Su presencia les molesta. Dios nos presenta a los ue, por el contrario, están felices de recibirle. "Una mujer llamada Marta le recibió en su casa" (Luca 10, 38). Para el que abre su puerta, para el divino Huésped a quien se honra allí (Apoc. 3, 20).

11.- 1 Samuel 7, 2-17: "Pasaron muchos días, veinte años" (v. 2). Dios , esperando contó esos veinte largos años, el trabajo de conciencia se produce: el pueblo se lamenta. Y Samuel le habla de parte de Jehová. Eben-ezer (piedra de ayuda): "Hasta aquí nos ayudo Jehová" (v. 12). Samuel va a ser el último de los jueces (Hechos 13, 20). Al mismo tiempo cumple sus funciones para con el pueblo, mediante su altar sigue en comunión con Jehová, ante quien había aprendido a prosternarse desde muy joven.

12.- 1 Samuel 8, 1-22: Los hijos de Samuel, como los de Elí, no anduvieron en los caminos de su padre. Ahora los ancianos de Israel se acercan al profeta con un pedido que lo aflige profundamente. Quieren un rey, como todas las naciones. Querer ser semejante a todo el mundo: en el fondo, a menudo también es nuestro deseo, porque no nos gusta diferenciarnos. El inconverso no acepta la autoridad de Dios, mientras que el creyente reconoce a Jesucristo como su amo y Señor. Samuel es el encargado de advertir al pueblo que Jehová era un soberano justo, misericordioso, generoso; pero, el rey deseado será exigente y su régimen severo.

13.- 1 Samuel 9, 1.14: Aquí comienza un nuevo período de la historia de Israel. Es el de la realeza, una monarquía pomposa, un poderoso ejercito y un rey de quien poder sentirse orgulloso. ¡He aquí a Saúl, hijo de Cis, de todo Israel! El compañero de Saúl le da un sabio consejo: Vamos a ver al vidente, él nos declarará el camino. El representante de Dios para nosotros es Jesús. Volverse a él para conocer el camino es ir en la dirección correcta.

14.- 1 Samuel 9, 15-27: Samuel cuenta con Jehová para designar al rey que ha sido pedido. Invitado al festín, Saúl oirá al "vidente" declarándole "todo lo que está en su corazón" (v. 19; 1 Corintios 14, 25). Siguiendo las instrucciones de Samuel, el cocinero reserva la mejor porción para Saúl, la espaldilla, imagen de la fuerza que hace falta para conducir al pueblo. "Espera tú un poco pra que te declare la palabra de Dios" (v. 27). Saber detenernos un momento para escuchar al Señor en la agitada vida de hoy.

15.- 1 Samuel 10, 1-12: Samuel cumple fielmente el acto que pone fin a su servicio como juez: derrama el aceite de la unción real sobre la cabeza de Saúl. Primero irá al sepulcro de Raquel, la muerte. El segundo encuentro, en Bet-el (la casa de Dios), nos habla de la adoración. Saúl parece cursar esas lecciones sin aprenderlas.

16.- 1 Samuel 10, 13-27: Ahora que Dios ha dado a conocer al rey, a quien otorga a su pueblo, Samuel convoca a Israel para presentárselo. Saúl es designado y el pueblo lo aclama con alegría, triste día en la historia de Israel, cuando ese mismo pueblo rechaza al Hijo de Dios. Decirle no a Dios es dar pruebas de una osadía poco común. 

17.- 1 Samuel 11, 1-15: En ocasión de una victoria sobre los enemigos del pueblo, la autoridad de Saúl como rey va a afirmarse. ¿Los hijos de Amón! Bajo sus amenazas arrogantes y crueles. Dios va a liberarlos por mano de Saúl, la miserable esclavitud que aguarda a los que se alían con el mundo y su príncipe (Hechos 2, 15). Luego tropezaron con el primer obstáculo puesto en su camino para probar su fe. ¿Por qué?¡Sencillamente porque esa fe... probablemente no existía en absoluto!

18.- 1 Samuel 12, 1-15: Por tercera vez, Samuel reúne al pueblo en  Gilgar para renovar allí la realeza. Al mismo tiempo, va a abdicar de sus funciones como juez y lo testifica el pueblo. No están destinadas a glorificar al que las pronuncia, sino a poner a quien las oye ante su propia responsabilidad. Samuel hace sentir a Israel que ha perdido al pedir un rey. Subraya su ingratitud y su falta de confianza en Jehová. Sin la ley como bajo la ley, siempre el pueblo había fallado abandonado a Jehová para volver a sus codicias y a sus ídolos. 

19.- 1 Samuel 12, 16-25; 13, 1-5: La lluvia que Samuel pide en plena época de siega (tiempo en que nunca llueve en esas regiones, Prov. 26, 1), era un milagro destinado a probar al pueblo que el profeta hablaba de parte de Jehová. El servicio de Samuel como juez ha terminado. En la persona de Samuel, la gracia divina les mantiene este doble recurso: la oración y la Palabra. Jesucristo nunca cesa de orar por cada uno de nosotros, nos da su Espíritu y su Palabra. El reinado de Saúl ha comenzado, reúne al pueblo en Gilgal, frente a sus enemigos, los filisteos. 

20.- 1 Samuel 13, 6-23: La situación no podría ser más critica. Los filisteos numerosos como la arena suben, ocupan las plazas fuertes y destacan patrullas que devastan al país. Saúl temblando se inquieta, durante ese tiempo, el pueblo desalentado abandona s Saúl y se dispersa. Samuel, y le da a conocer la decisión de Jehová: Saúl no fundará una dinastía.
La impaciencia, es el movimiento de la carne que no soporta esperar, la fe es paciente; espera hasta el final el momento elegido por Dios (Cf. Santiago 1, 4).

21.- 1 Samuel 14, 1-10: La carne no puede hacer y la fe es capaz de obrar. Una fe individual, está del lado de Jonatán y su compañero, el socorro está en Dios, su Salvador. La expedición de Jonatán es una loca aventura. Los filisteos, sintiéndose fuertes, ocupan los puntos estratégicos. Jonatán cuenta con Dios, esperando de él una señal para arremeter. 

22.- 1 Samuel 14, 11-22: Desde su puesto fortificado en la cima del peñasco, los vigías filisteos ven a los dos jóvenes israelitas y no dejan de burlarse de ellos. La fe no sólo sabe esperar, sino también avanzar y combatir cuando Dios le da la orden para ello. Dios podrá valerse de nuestras pequeñas victorias para alentar y afirmar a los cristianos que nos rodean.

23.- 1 Samuel 14, 23-34: La derrota de los filisteos es total. El pueblo se une a Saúl para perseguirlos y destruirlos. Aquellos seguían a Madián "cansados, más todavía persiguiendo". Saúl prohíbe al pueblo tomar alimento durante todo el día, pese al rudo esfuerzo que deben realizar. Llegada la noche, cuando el pueblo por fin tiene la libertad para comer, está tan hambriento que prepara su carne matando animales sin derramar sangre, cometiendo así un pecado mortal. ¿No era mucho más grave desobedecer a Jehová que transgredir la ordenanza carnal de Saúl?












































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